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Tiempos de violencia

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2008-12-31
Fuente : Dora Fernández / ElNuevoHerald.com

Sentido comentario de una periodista peruana sobre la violencia familiar en el mundo
Tiempos de violencia Fuente : Crisol: http://acrisolar.blogspot.com

Cuando leía, escuchaba u observaba la violencia doméstica en el Perú, empecé a asociarla con la extrema pobreza e ignorancia debido a su proliferación en comunidades donde la mayoría son analfabetos y aún prevalece la miseria. Sabía que miles de mujeres andinas, aquellas que dependen económicamente de sus parejas, consideran ''normal'' que el marido las golpee como una prueba de amor, y es justificado por aquella frase: ``más me pegas, más te quiero".

Los casos que se presentan son de Ripley. Luego de ser salvajemente lastimada, en ocasiones la mujer denuncia al conviviente ante la justicia, situación que en Latinoamérica no es tan fácil de concretar, pues la propia policía suele restar importancia a este tipo de hechos y hasta intenta persuadir a las madres de que opten por arreglar el tema con sus esposos. Lo que ocurre es que a veces ella se arrepiente de esta decisión y opta por retirar la denuncia, convencida por el padre de sus hijos, personaje que generalmente no sólo actúa violentamente con su compañera, sino que mantiene atemorizada a toda la familia.

Por ello cuando este año vi ante un auditorio catalán a Vilma Matzir, una madre y maestra guatemalteca que entre lágrimas narraba como fue secuestrada y violada por ''los maras'' miembros de una de las organizaciones más sanguinarias que amenaza la seguridad de Centroamérica, la admiré por tener el valor de denunciar a sus agresores. Volvía a coincidir, Guatemala es un país con un alto índice de pobreza y su población posee un bajo nivel educativo.

Sin embargo, a una semana de Navidad en Pontevedres de Porta, España, un hombre estranguló a su esposa y con ella suman 72 las mujeres victimadas por sus parejas este año 2008, quemadas, apuñaladas... Y no se trata de gente menesterosa. Tenían denuncia de agresión o maltrato, en circunstancias de ruptura familiar, o existía entre ellos litigio por la patria potestad de los hijos, fruto de los celos o el machismo, pero habitantes de una nación que forma parte del primer mundo.

En los últimos meses en la madre patria se han publicitado un sinnúmero de crímenes violentos, donde también ha salido a relucir que existen progenitores que agreden a sus retoños ante la silenciosa complicidad de las madres. Lo que pocos se atreven a decir abiertamente es que la legislación española, cuando se produce la separación legal de los cónyuges brinda protección integral a la mujer, quien generalmente deja al hombre convertido en un desheredado. Situación que podría ser el caldo de cultivo de tanta violencia desatada.

Este comentario no pasaría de la sección policial si se tratasen de hechos aislados, o si en realidad fuese el talón de Aquiles de los más necesitados, pero el germen de la violencia ha extendido sus fronteras y es una epidemia mundial, y en Estados Unidos diariamente tres mujeres como promedio son asesinadas por sus esposos o novios y entre 1993 y 1999 alrededor de 1,642 asesinatos fueron atribuidos a personas íntimas, el 74% de las víctimas eran de sexo femenino, según el Bureau of Justice Estatistic Victim.

Se estima que la violencia doméstica cuesta alrededor de 67 billones de dólares americanos por año en Norteamérica. Trece mil actos de violencia son cometidos anualmente por novios o esposos en contra de sus compañeras, según estudios del American Institute pro Domestic Violencia Estatistics.

El tema es doloroso si consideramos que 3 millones de niños estadounidenses se enfrentan a la violencia en sus propios hogares. Unos dos mil infantes mueren al año violentamente en Norteamérica. Y más del 50 por ciento de las mujeres han sido golpeadas alguna vez en su vida.

El miedo a ser deportada y como consecuencia a la separación de la víctima de sus hijos es la razón principal por la que algunas mujeres latinas maltratadas no piden ayuda. Otras sienten vergüenza o viven circunstancias de gran aislamiento. La violencia en estas condiciones se sufre en silencio.

Hace algún tiempo casualmente pude intercambiar ideas con una escritora africana autora de un libro que habla sobre las ablaciones que se practican en algunas comunidades de ese continente y, aunque se trata de voces solitarias, es un acto de violencia contra niñas púberes, que son violadas con total impunidad en sociedades donde esos rituales salvajes forman parte de su cultura. Estos días una nigeriana logró una indemnización de su gobierno por haber permitido la esclavitud en que discurrió su vida. Y es que mientras los valores más nobles y elementales del hombre son opacados por la búsqueda de soluciones a la crisis en el mundo, los gobiernos negocian sin considerar el tema de los derechos humanos.

Existen figuras que se denominan los adalides del respeto a la justicia. A sólo horas de la celebración más humana del calendario, que nos recuerda al Primer Hombre que trató de instituir la democracia de la igualdad en el mundo, este es el momento ideal para pensar en serio en los mas desfavorecidos. Sabemos que las cifras son frías y exactas, pero entretanto el hombre sea el hilo conductor y tome decisiones, podrá gobernar y negociar con los grandes capitales una repartición más igualitaria de la riqueza en el orbe.

La violencia posee muchos rostros y formas. Las motivaciones van desde la miseria moral, el abuso, egoísmo, la ignorancia absoluta. No permitamos que la crisis financiera que está asolando al mundo entero y que afecta las poblaciones menos desarrolladas promueva o justifique la violencia ante los ojos de la humanidad. Sabemos que hay familias, personas solas que al encontrarse en un callejón sin salida optan por ensañarse con los más débiles, aun a sabiendas que serán reprimidos por la sociedad. El mundo necesita tiempos de paz.


Periodista peruana.


Puede ver el artículo original en:
http://www.elnuevoherald.com/opinion/story/348987.html